Saltar al contenido Saltar al Menu principal Saltar al pie de pagina

Las capitulaciones frente a tus seguros

Las preexistencias son un elemento esencial para determinar tu asegurabilidad.
 

Como en la mayoría de contratos, en el de seguros existen condiciones previas que pueden determinar el cumplimiento de lo que se pacta. Las preexistencias y exclusiones son dos términos que debes tener en cuenta en este proceso.

En el momento de solicitar un producto de seguros, las compañías definen tu perfil y el nivel de probabilidad de que el riesgo o siniestro ocurra. Dependiendo de este, deciden sí cubren o no determinadas eventualidades y el costo de la prima por esa póliza de seguro.

Cuando la aseguradora toma la decisión de no asumir el riesgo o alguna condición específica, se llama exclusión; mientras que una preexistencia es un hecho que ocurrió con antelación al contratar el seguro y que el asegurado no reportó previamente.

En el caso de los seguros de vida, las preexistencias son enfermedades y lesiones que padeciste antes de asegurarte y que, en un futuro, aumentan la posibilidad de que sufras un accidente o un trastorno grave. Por esta razón, las compañías solicitan que informes de manera detallada tu historia clínica, y en algunos casos, exigen un examen médico previo a la contratación de la póliza.

Cuando se trata de una póliza de hogar, la preexistencia se entiende como cualquier evento sucedido antes de la firma del contrato (situaciones no reportadas que pongan poner en riesgo el bien a asegurar, por ejemplo, daños estructurales de la casa).

Para evitar que la entidad cree preexistencias en la póliza de tu hogar, cuenta con los soportes que justifiquen los bienes asegurados (avalúos, facturas de compra, garantías, e incluso aspectos como las revisiones técnicas obligatorias de servicios públicos).