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El orden que empieza en casa

La organización es la clave de unas finanzas saludables en tu iniciativa empresarial. ¿Qué tener en cuenta?
 

Haz un ejercicio juicioso de las finanzas de tu compañía. ¿Cuáles son los ingresos reales? ¿Cuáles son los proyectados? ¿Qué gastos periódicos tiene? ¿En qué gastos ocasionales podrías incurrir?

Lleva un control riguroso de las cuentas de la empresa y asegúrate de identificar la fuente de los recursos con los cuales cubrirás las obligaciones.

Evita caer en la tentación de mezclar tus finanzas personales con las de la empresa. Esto representa también no tomar préstamos de la caja o las cuentas del negocio para atender tus necesidades. Eso puede afectar la liquidez de tu proyecto.

Ten un estricto control sobre las cuentas por cobrar. Identifica tus deudores, las fechas de pago y la dificultad de efectuar estos cobros.

Paga tus obligaciones a tiempo: pagos a empleados, proveedores, impuestos y créditos. Esto evita que incurras en el pago de intereses por mora que afecten las finanzas de tu empresa.

Destina, en lo posible, un porcentaje de tus ingresos para el ahorro. Estos recursos te pueden ayudar a atender gastos no previstos o generar inversiones que brinden más ingresos a tu negocio.