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Tu ADN empresarial

Tu ADN empresarial

Una de las decisiones más importantes para formalizar tu microempresa tiene que ver con el tipo de sociedad por la cuál va a operar. A continuación, encontrarás algunas de las principales características en esta materia.
Una de las decisiones que enfrentas en tu condición de microempresario está relacionada con la formalización de tu empresa. Los beneficios de legalizar tus actividades empresariales son múltiples, entre los principales encuentras: cumplimiento de las normas comerciales, oportunidad de contratar con compañías de mayor envergadura nacionales e internacionales, con organizaciones del Estado y, en algunos casos se puede gozar de beneficios tributarios.
 
Aquí te presentamos las más comunes:
 
  • Sociedad por acciones simplificada - SAS: Este tipo de sociedad se representa en una empresa formada por varias personas naturales (ciudadanos con actividad comercial o mercantil) o personas jurídicas (otras empresas). Las empresas SAS están constituida por acciones (negociables) y su conformación se da mediante escritura pública donde se detalla el capital (los recursos financieros y en especie) aportado por cada uno de los socios para crear la empresa y las acciones que le corresponden.

    Puede tener un número indefinido de accionistas y las condiciones para el pago del capital a que se comprometen los socios se pueden establecer por acuerdo entre ellos. Es un tipo de sociedad muy flexible que, por ejemplo, no requiere de la conformación de una Junta Directiva, no está obligada a tener reserva legal y solo está condicionada a tener la figura de revisor fiscal cuando sus activos sean superiores a cinco mil Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes (SMMLV). Aunque en la práctica contar con estos órganos de control y gobierno en la empresa garantiza un adecuado seguimiento y funcionamiento.
 
  • Sociedad limitada – SL: puede estar conformada por personas naturales (ciudadanos con actividad comercial o mercantil) o personas jurídicas (otras empresas). Como su nombre lo indica, su composición es limitada. Así puede tener un mínimo de dos socios y un máximo de 25. Similar a como sucede en la sociedad simplificada, no está obligada a tener Junta Directiva.

    La ley establece que para este tipo de sociedades debe constituirse una reserva legal del 10% de las utilidades netas. El capital aportado por los socios debe pagarse al momento en el que se constituya formalmente la empresa, es decir, a la firma de la escritura pública. Cualquier decisión sobre la sociedad, incluida la venta de la participación, debe adoptarse por la mayoría de los socios y formalizarse a través de escritura en notaría pública. 
 
  • Sociedad anónima – SA: es una sociedad constituida por acciones que adquieren personas naturales o personas jurídicas. Está conformada por mínimo cinco accionistas. De acuerdo con la ley debe tener Junta Directiva en la que debe haber mínimo tres integrantes principales con sus respectivos suplentes. 

    Entre otras características, ninguno de los socios puede concentrar más del 95% de las acciones. Asimismo, este tipo de empresas está obligada a constituir una reserva legal (hasta 50% del capital suscrito) y a tener revisor fiscal. Para su constitución, los socios deben aportar mínimo el 33% del capital. En este modelo las acciones de la compañía pueden negociarse y circular libremente. 
 
  • Otros modelos de organización empresarial: es importante que conozcas que existen otros dos modelos societarios menos frecuentes, pero no menos importantes: el primero, el de la sociedad en comandita por acciones y el de sociedad colectiva. 

    En el primero, la sociedad comandita, la estructura es similar a la sociedad anónima, hay dos componentes importantes a tener en cuenta frente a su composición: unos socios gestores (aportantes del capital necesario para la creación y operación) y unos comanditarios en quienes reposa toda la administración y gerencia de la compañía. 

    Por su parte, la sociedad colectiva, es una sociedad restrictiva donde la administración está en cabeza de todos los socios. La delegación de esta, así como las decisiones estratégicas o de capital, requieren de reformas en los estatutos de la compañía. Este modelo es poco recomendable para tu emprendimiento si dentro de tu plan estratégico está contemplada la opción de vincular nuevos socios y/o capitales que favorezcan el crecimiento de tu microempresa. Haz clic en el vínculo para consultar más información