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¡Arma tu plan de ahorro y cúmplelo!

¡Arma tu plan de ahorro y cúmplelo!

No hay metas imposibles, ni recursos insuficientes, muchas veces solo falta un plan.
Empezar por no gastar más de la cuenta es un buen punto de partida y establecer un presupuesto es el mejor plan para sanear las cuentas personales o las finanzas familiares a corto, mediano y largo plazo.
 
Lo primero que debes hacer es saber con cuánto cuentas cada mes: salario, arriendos por inmuebles o predios, o plata extra por algún otro concepto. 
Establece un listado con todos los gastos mensuales. Busca recibos o extractos de los últimos tres meses y define cuánto corresponde a cada una de esas obligaciones. En este punto es importante que tengas claro cuales gastos son fijos y cuáles variables y qué tanto estás pagando por ellos.
 
Una buena salud financiera empieza a darse cuando tienes la capacidad de analizar si puedes lograr algún ahorro en estos gastos (buscando un servicio de telefonía celular más económico, un arriendo más barato o un supermercado en el que los productos tengan tarifas más cómodas). 
 
No olvides que siempre debe existir un fondo para imprevistos. Una urgencia médica o el daño de algún electrodoméstico no te pueden sorprender porque afectarían el normal desempeño de tu plan o presupuesto inicial.
 
A esta altura del plan, conocidos los ingresos y los gastos, es importante definir un motivo u objetivo de ahorro. Escríbelos y agrega el tiempo que te tardarías en lograrlos con una meta específica y real de ahorro (remodelación de la casa, un curso de idiomas, un viaje, la cuota inicial de un carro, comprar la bicicleta que siempre has querido…) 
 
Determina el monto mensual a ahorrar, teniendo en cuenta que no debe comprometer ninguna de tus obligaciones, ni dejarte sin el flujo de caja necesario para los consumos diarios a lo largo del mes. El ahorro se debe asumir con responsabilidad y compromiso, pues es la única vía para cumplir las metas y planes personales o familiares. Recuerda que quien empieza a ahorrar, tarde o temprano logra invertir, y que de la constancia es la clave para que tus planes se concreten más rápido.  Una vez conozcas tus ingresos, determines los gastos, preveas imprevistos y establezcas planes de ahorro, puedes empezar a navegar por un camino de mayor proyección y tranquilidad.